Ignacio Bechara

2do Cuatrimestre 2015

“Desmaterializados. Del cuerpo como materia, al estado de energía” – 2015

Respiramos en el aire la esencia de los que ya no tienen cuerpo.

Diseminado en el aire, habitan los cuerpos de aquellos que fueron obligados a perderlo, a despojarse de su materialidad, que no solo era de ellos, sino de todos. Una materialidad que no supimos cómo mantener viva. Ahora son energía. Luz y calor entre nosotros.

Proyecto: Consiste en dos obras digitales impresas, elaboradas a partir de la intervención y el montaje de fotografías digitales. Me resulta particularmente interesante optimizar el tratamiento digital de dichas imágenes para obtener un resultado elaborado y convincente.

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Análisis del texto de Boris Groys – Volverse público – “Las transformaciones del arte en el ágora contemporánea”

En el texto, me encontré con el capítulo de “cuerpos inmortales”, en donde hay un desarrollo sobre la materialización de los cuerpos, como entidades sociales y políticas. Comienza planteando el concepto de estado moderno de Foucault, a partir del “derecho de hacer vivir y dejar morir” en contraposición al estado soberano que “toma la vida o la concede”.. Según Foucault, el estado moderno funciona como un “biopoder” que se justifica a sí mismo en tanto asegura la supervivencia de las masas. La supervivencia del individuo, por supuesto, no está garantizada.

Groys se plantea si es posible un biopoder capaz de “hacer vivir y no dejar morir” Un estado que busque combatir la muerte natural.

Más allá de la utópica reflexión de Groys, es interesante el concepto de permanecer a partir del ejercicio del estado. Me pregunto, ¿hasta qué punto el desarrollo del estado nos permite cierto acercamiento a la presencia indefinida? ¿Podrá el estado entregarnos cierta permanencia más allá de la materialidad de nuestros cuerpos?.

Groys desarrollo el planteo de Nikolái Fiódorov, con su “filosofía de la causa común”. Sintetizando, su proyecto consistía en la creación de condiciones tecnológicas, sociales y políticas bajo las cuales sea posible resucitar a toda la gente que alguna vez estuvo viva. Fiódorov no creía en una inmortalidad “abstracta” y “sin sangre”. Lo planteaba como una postura que solo dependía de la intención de desarrollo, según él, las condiciones para lograr dichas resucitaciones iban a darse solas, como desarrollo de una evolución inevitable. Groys plantea que, si bien el  concepto de Fiódorov es utópico o incluso fantástico, termina siendo la primera articulación lógica de una pregunta que es necesaria hoy en día: ¿Cómo puede uno concebir y desarrollar la propia inmortalidad si está seguro de que no es más que un cuerpo efímero entre otros? Groys afirma que es mejor abandonar la idea de inmortalidad y nos quedemos contentos con la finitud de nuestra existencia y aceptemos la muerte individual como una realidad necesaria.

Estos conceptos se entrelazan con mi búsqueda personal, en cuanto a la  materialización o desmaterialización de nuestros cuerpos, que vivos o muertos están presentes como parte inseparable de la composición del mundo que habitamos.

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